El sector del jurado especializado en arte disiente ampliamente con la elección lograda en base a "muñeca", mañas y oficio del sector político. Uno de los escultores perjudicados por la decisión ya encaró su reclamo legalmente.
El proyecto de una estatua en el helipuerto porteño, frente al edificio del Correo Central, hubiera pasado desapercibido si no fuera porque el objeto de la misma es la figura emblemática de Juan Domingo Perón.
La convocatoria partió de la Secretaría de Cultura de la Nación y lo cierto es que apenas se recibieron catorce proyectos. Según consta en el reglamento del concurso, el jurado estaba conformado por nueve miembros. Cinco de ellos estaban vinculados con el quehacer artístico. Los restantes provenían del mundo político. Entre ellos se destacaban figuras históricas del justicialismo como Antonio Cafiero y José Díaz Bancalari.
Al parecer, según coinciden algunas voces del sector de los artistas que encabezaban -entre otros- Daniel Santoro, Raúl Santana y los funcionarios Nani Arias y Andrés Duprat, se había impuesto la obra de Omar Estela y Javier Bernasconi. Fue entonces cuando el sector político que prefería la pieza más tradicional de Enrique Savio, invitó al jurado al histórico sindicalista Lorenzo Pepe, que torció la balanza algo más a favor de los políticos.
Ante un virtual empate técnico, Cafiero dirimió la cuestión al otorgarle su voto doble –propiedad que le correspondía como presidente del jurado- a la obra de Savio.
Estela y Bernasconi, al enterarse de los dudosos pormenores de la elección enviaron una carta al Secretario de Cultura de la Nación, José Nun, instándolo a que reviera la inclusión de Pepe en el jurado.
La agenda apretada de los funcionarios, según ellos mismos, impidió que pudieran explicar mejor la confusión por la elección. Hasta el momento, sólo se divulgó un comunicado de prensa firmado por Lorenzo Pepe, que avalaba la distinción a Savio, quien, dicho sea de paso, se quedará con el para nada despreciable premio de 20.000 pesos.
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