Cuando promediaba la mitad del segundo mandato peronista, el encargado de negocios de la Argentina en Francia, Salvador María del Carril, le pidió al escultor Seostris Vitullo que moldeara un monumento para homenajear la figura de Eva Perón.
La solicitud fue encargada a un amigo en común del artista y el funcionario, Ignacio Pirovano, a quien le gustaba afirmar que no había artista más preparado para esculpir a Eva que el propio Vitullo.
El escultor estaba tan comprometido con el proyecto que empezó a investigar y a interiorizarse, a través de la correspondencia que le enviaba Pirovano, con la entonces Primera Dama.
"He comprendido todo. Eva Perón Arquetipo Símbolo. Libertadora de las razas oprimidas de América. La veo como un mascarón de proa rodeada de laureles", sentenciaba Vitullo en una de las cartas que le escribió a su amigo.
El arte peronista
La epifanía de Vitullo duró poco. Tal vez tenía razón y se había acercado un poco más al personaje de Eva, pero también –sin querer- comprobó la arbitrariedad de algunos de los dirigentes más influyentes del Partido Justicialista.
Cuando terminó la obra en 1952, dijo: "es piedra, dos caras rodeadas de laureles: un perfil es de Evita y el otro un perfil casi Indio. No hay regodeos, ni complacencias, ni demagogias". Así resumía el artista la metáfora sobre Eva que plasmó en "Arquetipo símbolo", tal como llamó a la escultura.
Ese mismo año Vitullo expuso sus obras en el Museo de Arte Moderno de París, un logro que muy pocos artistas –sobre todo en vida- alcanzan a lograr. En el catálogo figuraba "Arquetipo símbolo". Antes de llevarlo a la sala de exposición donde habría de exhibirse al público, el creador quiso mostrar la pieza a la delegación de la Embajada argentina que auspiciaba la muestra.
Las autoridades diplomáticas no se mostraron gratificadas por la pieza de Vitullo, apenas lo felicitaron. Sugestivamente, antes de que se inaugurara la exposición, la obra fue trasladada a un sótano de la casa argentina en París.
En mayo de 1953, Seostris Vitullo murió sin obtener respuesta de la embajada que jamás remitió la obra Arquetipo símbolo ni la devolvió a su autor.
En 1990, el entonces Ministro de Defensa, Guido Di Tella, adquirió la obra y la donó a la Universidad que lleva su apellido.