El abultado número de obras prestadas permitió organizar una de las más exhaustivas y ambiciosas retrospectivas del artista, que durante unos meses será el protagonista indiscutible del museo y de la escena artística española y acaso mundial.
Pinturas, esculturas, cerámicas, dibujos, grabados, cuadernos de apuntes y 20 fotografías documentales del archivo del pintor se han dividido en un recorrido, principalmente cronológico, que transcurre en tres grandes salas dedicadas a exposiciones temporales.
Además, forma parte de la Colección Permanente el emblemático Guernica, "El siglo XX es el siglo de Picasso, como mínimo la primera parte, y sin él es imposible entender los movimientos de la modernidad", comentó a la prensa el director del museo Manuel Borja-Villel, quien recordó cómo algunos artistas se preguntaron si era posible pintar después de Picasso "y fue necesario repensar la pintura desde cero".
El recorrido se inicia con las piezas realizadas entre 1895-1925 que muestran la génesis de la obra picassiana con lienzos como La muerte de Casagemas, su Autorretrato o La Celestina, emblemáticas del período azul.
La segunda sala abarca el periodo que transcurre entre 1924-1936, con obras que siguen los caminos del artista en su período surrealista, con creaciones como El beso, El pintor y su modelo o Figuras a la orilla del mar.
Los espacios de la Colección Permanente acogen trabajos de 1936-1952 situadas en el contexto del Guernica, que por primera vez se enfrenta a obras íntimamente relacionadas con él.
El recorrido finaliza con las piezas realizadas de 1946 a 1972, con esculturas, cerámicas y obras que constituyen un testimonio del importante trabajo de relectura de la historia, con ejemplos como El desayuno en la hierba según Manet.
Fuente: EFE