Creo que se puede hablar de Harry Potter desde dos puntos de vista. Uno, el que tiene que ver con la promoción de la lectura en niños y adolescentes. Este libro hizo que chicos que no podían concentrarse en la lectura de un texto de cinco páginas, leyeran cinco libros de más de doscientas. En ese sentido, es muy meritorio. El otro punto de vista tiene que ver con la calidad literaria que pueda tener Harry Potter, a toda vista muy discutible. El libro nació como un producto comercial desde el comienzo y con un apoyo total en ese sentido. En todo caso, debería uno preguntarse cómo funciona el mercado editorial y cuál resquicio vino a llenar Harry Potter, exitosamente, por cierto. No dudo que si alguno de los Charlie. . . de Roald Dahl (decididamente más trasgresor que Mrs. Rowling) hubiera nacido con ese apoyo, hubiera sido un éxito de ventas. Pero de lo que no estoy segura es de que Dahl hubiera tenido el estómago para componer sin pausa libros con charlie de protagonista.
J. K. Rowling es un poco heredera de la novelística de Dickens (como también lo es Roald Dahl). Hay algo de Oliver Twist en la orfandad afectiva de Harry. tal vez la mayor diferencia con Dickens es que de principio a final, los libros de Harry, las películas de Harry y hasta el merchandising es de una corrección política que lo vuelve, a mi criterio, insufrible. Los buenos, a pesar de las dificultades triunfan, y los malos desaparecen; merced a la magia. El punto sutil en que la corrección política está en aras de una política conservadora, es de temer. La literatura edificante a la larga se vuelve aburrida (¿a quién no le produce un poco de tirria hoy la lectura de pinocho y hasta de Beatrix Potter, autora de el conejo pedro?) y tiene el efecto de dejar al lector sumido en el desamparo. Harry Potter no nos dice cómo convivir con los malos cuando los malos no desaparecen por arte de magia. Hasta donde yo puedo opinar, el riesgo de hacer una serie de libros con un mismo personaje, es que el personaje devore al autor. Hasta Sherlock Holmes murió a manos del Prof. Moriarty porque Conan Doyle estaba harto del tipo. Puesta a elegir no puedo evitarlo: entre Bob Esponja y Harry Potter, me quedo con Bob Esponja.
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