Tres años después de los imponentes Gates ('Puertas') del francés Christo, las cascadas gigantes de Eliasson son la atracción del verano en Nueva York, que espera recuperar 55 millones de dólares en ingresos turísticos.
El artista escandinavo de 41 años realizó cuatro estructuras de metal que bombean agua del East River hasta unos 30 metros de altura, antes de dejarla caer naturalmente como una cortina líquida, sobre un ancho de 10 a 20 metros.
Con un caudal de 132.000 litros por minuto para las cuatro instalaciones, crean la ilusión de cascadas en pleno río. La energía que acciona las bombas es 100% "verde", aseguran los organizadores.
"Se trata del tiempo, y de experimentar el espacio", explicó Eliasson a AFP. "El agua posee un gran potencial para ser a la vez algo muy físico e indefinible, puede representar cosas muy diferentes, según la gente".
Nacido en Copenhague en 1967, criado en Dinamarca e Islandia -país del que también posee la nacionalidad- Eliasson vive actualmente entre Berlín y su ciudad natal.
El Estudio Olafur Eliasson es un laboratorio de investigación artística donde trabajan 30 arquitectos, ingenieros y artesanos, en la concepción de instalaciones, esculturas y otros proyectos artísticos a gran escala.
Las cascadas están situadas en la isla del Gobernador, bajo el puente de Brooklyn y sobre dos muelles. Se activan de 7 de la mañana a 10 de la noche y pueden verse desde ambas riberas del East River: Manhattan o Brooklyn.
"Las cascadas son un espectáculo increíble", dijo el alcalde de la ciudad Michael Bloomberg en la ceremonia de inauguración. "Qué lindo símbolo de energía y vitalidad", agregó.
Eliasson no teme la interacción con los fenómenos meteorológicos, al contrario. "Pienso que es verdaderamente maravilloso si el viento desplaza al agua", dijo. "El agua que cae tiene la facultad de mostrar el tiempo que hace, muestra una cantidad de cosas acerca del viento y también están los sonidos: apela a todos los demás sentidos, no solo a la vista".
Hay paseos especiales en barco, y la ciudad de Nueva York marcó circuitos peatonales y ciclistas para observar libremente las cascadas.
El puente de Brooklyn, que festejó el mes pasado su 125 aniversario, es además objeto de intervenciones lumínicas nocturnas especiales.
Enviado por carlos