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"La verdad es que Benjamin Black va a acabar con John Banville"

El escritor irlandés John Banville ha vuelto a convertirse en Benjamin Black para internarse en el género negro con una segunda novela, El otro nombre de Laura, que protagoniza de nuevo el forense Quirke, un personaje con el que su autor confiesa haberse "enganchado".

"La verdad es que Black va a acabar con Banville", bromeó hoy el escritor al referirse al éxito que ha logrado con El secreto de Christine, editada en español hace un año bajo el suedónimo de Benjamin Black, y de esta segunda entrega, publicada recientemente también por Alfaguara.

La primera historia de Benjamin Black estaba basada en un guión para una serie de televisión que nunca se llegó a realizar y Banville, galardonado en 2005 con el Premio Booker por El mar, quería comprobar si era capaz de escribir una novela policiaca sin contar con el apoyo de un guión.

El resultado fue El otro nombre de Laura, en la que el solitario y alcohólico Quirke de El secreto de Christine ha dejado de beber, pero mantiene intacta esa curiosidad que le lleva a meterse en grandes líos.

Por eso cuando Billy Hunt, un conocido de sus tiempos de estudiante, acude a él para pedirle que no practique la autopsia al cadáver de su mujer, Laura, que aparentemente se ha suicidado, el hastiado forense no puede evitar tirar de la manta.

"En realidad a todos nos pasa lo mismo que a Quirke, nos moriríamos de aburrimiento si no fuera por la curiosidad, que es lo que nos mueve", sostiene Banville (Wexford, 1945).

Quirke reconstruye el adulterio de Laura Swan -cuyo verdadero nombre era Deirdre Hunt-, amante de un inquietante seductor llamado Leslie White, quien después mantendrá una relación con Phoebe, la hija del forense, un personaje que crece en esta novela y al que Banville ve protagonizando la próxima entrega de la saga.

El escritor irlandés va armando con precisión una sórdida trama en la que se mezclan el sexo, las drogas y el chantaje, y cuya crudeza ha provocado la protesta de algún lector. Banville cuenta que uno de ellos le ha pedido por carta que, "por favor, no vuelva a incluir escenas de sexo tan explícito".

La acción se desarrolla en la Irlanda de los años cincuenta. Es la época de la infancia del autor, quien reconstruye con maestría un tiempo en el que era habitual el maltrato que sufre Laura Swan por parte de los hombres en la novela.

Pero en la ficción, en especial en la novela negra, todas las piezas acaban encajando al final de la historia, algo que no ocurre en la vida real. Este es el motivo por el que "hacer que la ficción parezca real es un desafío tan interesante para un escritor", reflexiona Banville.

El otro nombre de Laura ofrece un catálogo de relaciones humanas fallidas o destruidas por el engaño que, según su autor, se asemejan a las de la vida real, donde "es imposible establecer relaciones saludables", porque los hombres "son seres dañados".

"La conciencia de la muerte que tenemos los seres humanos nos vuelve locos", asegura.

John Banville y Benjamin Black son "personas diferentes" y escritores distintos: "A Black le interesa el argumento, los personajes, la narrativa y a Banville no le interesan ninguna de estas cosas; pero no me pregunte qué es lo que le interesa a Banville, porque no lo sé".

Pero parece que John Banville sobrevivirá a la competencia con Black, ya que en un año y medio tiene previsto tener terminada una novela que comenzó en 2004. Después le tocará el turno a Black, que publicará su tercera entrega.

"Lo tengo todo planificado y no pienso morir nunca", bromea el autor irlandés, que dedica sus libros con dos firmas. Tal vez para que Black y Banville no discutan.

Fuente: EFE

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